Pasaban los meses y no notábamos nada de diferencia en él, no había cambiado nada, seguía siendo un niño normal, pero cuando se cabreaba por algo, perdía los papeles.
Yo, tenía pareja, y claro... eso para el no resultaba muy normal ya que en su familia no pasaban cosas de este tipo.
Entre mi pareja y yo, todo iba perfectamente, de lujo, pasábamos horas y días juntos y nada empeoraba la relación de pareja, hasta que él, se hartó y me confesó lo que pensaba de mi familia, que lo habían tratado demasiado bien pero que, lo nuestro debía de acabar, no soportaba verme sufrir por culpa de mi hermano, tenía miedo y el era un chico nada problemático, odiaba pelearse con la gente y discutir, así que, sin más, se acabó y es que dentro de las familias, sabemos los problemas que hay y como ponerle remedio, pero visto desde fuera, y aún más a no estar acostumbrado a ello, resulta bastante extraño.
Mi relación terminó, la hizo acabar el, mi hermano, sangre de mi sangre, una de las personas a la que más quiero y a la vez, más odio, no solo porque por su culpa acabase la historia tan bonita que tenía, sino porque él, se alegraba.
Aveces pienso que mi hermano tenía celos de mi pareja, yo pasaba el día con él y no le prestaba atención como antes lo hacía, digamos que no le seguía su juego de niño de 16 años.
Él, tiene un problema, no lo hace porque quiera o porque le parezca bonito gritarle y pelearse con miembros de su familia, sino porque su cabeza se lo dicta, no voy a dejar de odiarlo nunca, pero tampoco de quererlo, porque es mi sangre y como dice el dicho "la cabra tira al monte" y yo no voy a ser cobarde como hizo mi pareja, dejarme cuando más lo necesitaba, me voy a preocupar de que mi hermano se mejore, y que todo vaya bien en mi familia, al fin y al cabo, mis padres son los que me dieron la vida, mi hermano el que la mantuvo y ellos 3 en conjunto, los que van a hacerme feliz, espero, por mucho tiempo.
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