domingo, 22 de mayo de 2011

No quiero...

Nuestra secuencia siempre fue una que transcurría en un coche; en ella se decían muchas frases, pero nosotros nos quedamos con tan sólo tres y siempre las decíamos seguidas, sin pausa, tal como las habíamos escuchado y nos habían impactado...
Ésa era nuestra forma de decirnos te quiero. Jamás había fallado sacar ese trío de frases en una discusión o en un momento tenso.
Yo decía la primera y la tercera frase, ella la segunda.Aunque a veces era al revés.Dependía de quién necesitaba volver a traer a otro a la cordura, al amor...
No las utilizábamos casi nunca.
La clave de que algo tan mágico funcionase era que tan sólo se podía invocar en situaciones desesperadas.
La miré fijamente, quería que supiese que era uno de esos momentos.

-No puedo vivir sin tí...
-Si que puedes...
-Si, pero no quiero...

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